El programa de exhibiciones está integrado por:
Proyecciones especiales (PE)
Aunque éstas “Proyecciones especiales” no se lo hayan propuesto deliberadamente -son, en esencia, films de grandes nombres del cine contemporáneo- el concepto de “fuera de campo” reaparece de distintas maneras a lo largo de los títulos que integran la sección. En Nénette, el más reciente documental de Nicolas Philibert, que el DocBsAs/09 presenta en calidad de estreno mundial, la protagonista absoluta es la mona que le da su título al film. Pero hay toda una vida que se agita del otro lado de la jaula de Nénette en el Jardin des Plantes de París. En Irène, Alain Cavalier se atreve a elaborar el duelo que nunca pudo hacer de la muerte de su primera esposa. Sin apelar a ningún material de archivo y desempolvando apenas un par de fotos, Cavalier consigue ir dando forma a ese recuerdo de la manera más creativa y original. Esa fuerte presencia de lo ausente es también el nexo entre Madam Butterfly, Una carta para el tío Boonmee y Hogar. La película de Tsai Ming-liang posee un anclaje en lo real tan intenso que por momentos borra la frontera entre ficción y documental, mientras que el film de Apichatpong Weerasethakul es una “carta” cinematográfica dirigida a un campesino aniquilado por la represión del ejército o muerto en la clandestinidad o el exilio. En el corto de Claudia Larcher lo que falta en ese hogar del que habla el título es nada menos que la familia que debería habitarlo. También hay una presencia común y a la vez invisible en La tierra de la locura, de Luc Moullet, y en Rip in Pieces America, de Dominic Gagnon: la locura. Lo que permanece “fuera de campo” es aquello que nunca va a poder ser representado en el espacio: la enajenación del espíritu. Finalmente, el maestro Frederick Wiseman. A pesar de que su cámara logra permanecer siempre invisible, aún en salas de ensayos repletas de espejos, La danse no refleja otra cosa que el más evidente “fuera de campo”: la presencia de un gran director.
Cuatro estrenos argentinos (CEA)
En Los resistentes, el nuevo film de Alejandro Fernández Mouján, sus personajes tienen la palabra, deshilvanan el ovillo de la memoria y van dando cuenta de sus experiencias en la resistencia peronista luego del golpe militar de 1955. No sólo recuerdan. También piensan en voz alta y discuten frente a cámara cuáles fueron las razones de esa lucha y qué legado dejan a los jóvenes de hoy y a las generaciones venideras. Ese carácter de botella al mar, de cápsula lanzada al futuro, consigue profundizar, dejar una huella, despertar una emoción genuina. Lejos de la épica de Los resistentes, la opera prima de Cecilia Priego, Familia tipo, se plantea, por el contrario, como un film intimista, en primera persona, que persigue la necesidad de comprender una compleja situación personal y familiar y que para ello recurre al documental, al cine como herramienta de conocimiento. Contra el “de eso no se habla”, la película de Priego está dispuesta a hablar de todo aquello que han venido silenciando sus padres durante tantos años. Con desparpajo, un poco de locura y bastante humor, Buscando un tesoro en el patio de atrás, el cortometraje de Felipe Rugeles y Soledad Torres Agüero sale en pos de los supuestos tesoros sepultados durante la Guerra de la Triple Alianza y, en el camino, borra las fronteras entre personas y personajes, realidad y fantasía, registro y representación. Finalmente, El sirviente, de Ernesto Baca, se revela a su vez como un film tan diferente de los otros que integran esta sección como de la obra previa del propio director, con la cual comparte sólo su carácter experimental. En lo profundo del conurbano bonaerense, Baca encuentra una familia Hare Krishna y va desplegando un retrato del padre, Jiva, y de toda una comunidad, con sus ritos y ceremonias.
Los trabajos y los días (TD)
El mundo del trabajo ha cambiado radicalmente desde la llegada del nuevo siglo, produciendo desplazamientos, marginaciones y anacronismos. Los films de esta sección exploran las consecuencias de esos cambios. Quizás nadie mejor que el gran director chino Wang Bing -de quien a lo largo de los años el DocBsAs ha venido difundiendo sistemáticamente toda su obra- para servir de cineasta insignia en este tema. En El dinero del carbón Bing vuelve a pensar que el trabajo constituye la esencia del hombre y, al mismo tiempo, su factor primordial de alienación. Este film forma parte del proyecto titulado “The Ways of the World (Los modos o las maneras del mundo) que dirige el cineasta y antropólogo Stéphane Breton. Del propio Breton se verá a su vez su aporte a la serie, titulado La casa vacía, filmado en la frontera entre Estados Unidos y México, allí donde alguna vez hubo trabajo y ahora hay apenas polvo y olvido. También antropólogo, el estadounidense J.P. Sniadecki observa magistralmente en Demolición no sólo los cambios operados en el espacio urbano de la República Popular China sino también en el interior mismo de las comunidades de trabajadores inmigrantes, llegados desde poblaciones campesinas. Rouge Nowa Huta, de Blandine Huk y Frédéric Cousseau, se formula la pregunta inversa: ¿qué queda de una ciudad y de sus trabajadores cuando los ideales bajo los cuales fue erigida desaparecen como cenizas barridas por el viento? El colapso del socialismo real todavía deja ver sus consecuencias veinte años después de la caída del Muro de Berlín, como también lo prueba el excelente corto Abandonados, de Fabian Daub y Andreas Gräfenstein. Los personajes de El país profundo, de Antoine Boitet y de Debajo del nivel del mar, de Gianfranco Rosi, por el contrario, no han sido abandonados por la sociedad sino son ellos quienes la han desechado. Por su parte, Sharon Lockhart -discípula del gran James Benning- restituye, como hace mucho no sucedía, la imagen de los trabajadores, en una operación cinematográfica que en Salida remite a la famosa Salida de los obreros de la fábrica, de los hermanos Lumière. En Pausa para almorzar va incluso más allá: mediante un proceso extremo de ralenti convierte la breve pausa de almuerzo de un turno de trabajadores en un hipnótico plano secuencia que se afirma como un radical manifiesto político: la reivindicación del tiempo propio contra el tiempo otorgado por la patronal.
Actualidad de Pier Paolo Pasolini (PPP)
Pocos cineastas surgidos en los años ’60 han logrado atravesar tan bien -con tanto vigor, con tanta inteligencia, con tanta actualidad- la prueba del paso del tiempo como Pier Paolo Pasolini. Y el caso de La rabbia -que el DocBsAs/09 exhibe por primera vez en Argentina, reconstruida ahora por Giuseppe Bertolucci para la Cineteca di Bologna- es particularmente significativo. Tal como indica su título, hay una indignación, una cólera lúcida, pero también una encendida belleza en este objeto visual no identificado que hacen del film, aún hoy, casi medio siglo después de haber sido concebido, una obra viva, palpitante, capaz de interpelar al espectador con su poesía. ¿Qué es eso que llamamos realidad? ¿De qué está hecha? ¿Cómo se construye? ¿A partir de qué mitos, tradiciones y ceremonias? ¿Qué papel cumplen en esa construcción el cine y la religión? Esas son algunas de las preguntas de un film que nació como un proyecto por encargo de un productor inescrupuloso y que Pasolini convirtió en una obra intransferiblemente propia, como todas las suyas. Junto con La rabbia, esta sección incluye otro ensayo injustamente olvidado de Pasolini: Apuntes para una Orestíada africana (1970). “Digamos enseguida que se trata de una de las películas más bellas de Pasolini”, escribió Alberto Moravia. “Nunca convencional, nunca pintoresco, el documental nos muestra un África auténtica, en absoluto exótica y por ello mucho más misteriosa que el misterio propio de la existencia”. Finalmente, Gennariello dos veces, de la directora francesa Élise Florenty, vuelve a poner de manifiesto hasta qué punto la obra de Pasolini sigue siendo no sólo vigente sino también provocativa y permanente fuente de referencia e inspiración. A partir del “tratadito pedagógico” (en sus propias palabras) que Pasolini escribió durante el último año de su vida para Gennariello, un hipotético adolescente napolitano, Florey vuelve a la ciudad que dio origen a ese texto y contrasta aquellas ideas con las nuevas realidades. Y descubre que, trágicamente, siguen coincidiendo.
Foco Brasil (FB)
Durante los últimos años de producción cinematográfica en Brasil el registro de lo real –con sus diversos, infinitos abordajes- ha adquirido una relevancia imposible de soslayar. A diferencia de lo que ocurre en el territorio de la ficción, el cine documental brasileño es hoy uno de los más ricos y estimulantes de la región, empeñado en hurgar, descubrir, redescubrir, evidenciar y presentar al público ciertas realidades que las corrientes de comunicación masivas suelen dejar de lado. Pero para exponer, para poner en evidencia esas realidades, es preciso primero iniciar un camino de investigación que, muchas veces, no tiene una estación terminal definida. Es el caso de Pachamama, el nuevo largometraje de Eryk Rocha, quien carga su cámara al hombro y permite que los pobladores de pueblos y ciudades fronterizas de Brasil, Bolivia y Perú pinten su aldea, lejos de los números macro y el editorial global. Búsqueda es también la palabra ideal para describir el último opus de Eduardo Coutinho: tomando como base un ensayo de “Las tres hermanas” de Chejov, el director dicta un par de directivas y deja a su libre albedrío a los actores y actrices. Moscú es una película extraña, inquietante, por momentos absurda, que hace foco en los límites entre realidad y ficción, entre verdad y representación. Otro mundo cercano pero invisible para la mayoría está presente en La casa de los muertos, cortometraje de extraña e hipnótica belleza que comparte con los internos de una institución mental algunos momentos de comunión y con el espectador una infinita e indescriptible tristeza. Finalmente, El hombre que embotellaba nubes se inscribe en el territorio del documental musical, aunque su protagonista sea no tanto un personaje público como un fantasma. Hijo del sertão más profundo, Humberto Teixeira es el hombre detrás de decenas de canciones exitosas. Es también el nombre de un ser humano desconocido para la inmensa mayoría de los brasileños, un artista popular paradójicamente oculto de las miradas.
Situación del documental latinoamericano (SDL)
La producción latinoamericana, cada vez mas importante tanto en número como en calidad, nos trae este año cinco trabajos con variadas duraciones y temáticas, que nos permiten redescubrir nuestras historias de resistencia tanto desde el punto de vista de los contenidos como de la forma. La sorprendente Lucanamarca de Carlos Cárdenas y Héctor Gálvez, nos sumerge en una versión de la historia relativamente reciente del Perú, compleja, dolorosa y cruda como pocos sospechamos. En 1983, miembros de Sendero Luminoso asesinaron a hachazos a sesenta y nueve personas, entre los que se encontraban veinte niños. Veinte años después surge la posibilidad de probar lo ocurrido, pero la desconfianza recorre también las calles del pueblo. Por su parte Siete instantes, de Diana Cardozo, también es un film que nos lleva a rememorar un pasado de violencia de la historia reciente de Uruguay. Es la historia de mujeres que fueron guerrilleras tupamaros en los 70 y que dan cuenta de las complejas decisiones personales, éticas y emocionales que tal pertenencia desató en cada una de ellas. Desde Venezuela llega María y el nuevo mundo, de George Walter Torres, quien a través del retrato de María, quien vive de un basural, describe el contexto de un pueblo situado en un hermoso paisaje del estado de Aragua, la Colonia Tovar. El film chileno La ausencia, de Ricardo Greene, y el colombiano Migración, de Marcela Gómez Montoya, recorren cada uno a su modo la zona densa de la discriminación. El tema de la invisibilidad, que forma parte de la vida laboral de muchas empleadas domesticas, se junta con el modo en que también son hostigados los inmigrantes latinos en los Estados Unidos. Con sutileza de recursos Greene nos muestra el sentimiento de muchas mujeres, trabajadoras domesticas, cuya existencia es negada por aquellos que requieren de su existencia y actividad. Por su parte, Gómez Montoya realiza a través de un pequeño relato familiar un alegato a favor de la abolición de toda frontera, principalmente de las fronteras internas de los hombres.
Huellas de un siglo (HS)
Con motivo de cumplirse el bicentenario de la Argentina como nación libre, la televisión pública decidió producir Huellas de un siglo, una serie de 26 documentales de 26 minutos de duración, para su emisión durante el año 2010. La idea fundamental del ciclo es contar la historia argentina del siglo XX a partir de acontecimientos claves ocurridos en fechas precisas, como mojones históricos o momentos epifánicos, contextualizados a través de sus antecedentes y consecuencias en el quehacer nacional, haciendo al mismo tiempo visibles los vínculos entre capítulos. Esta serie apunta a provocar la reflexión sobre los hechos o momentos históricos tratados; la historia en permanente movimiento y no los hechos aislados como compartimentos estancos. Rompiendo al mismo la monotonía y previsibilidad de los hechos contados como inmutables y digeridos. Los títulos de los seis capítulos que se exhibirán en el marco del DocBsAs09 son los siguientes: 1973, la primavera de los pueblos (Hernan Khourian), 1976, descabezamiento de la clase obrera (Gustavo Fontán), El malón de la paz (Pablo Reyero), El grito de Alcorta (Marcel Cluzet), Eva Perón, último año con su pueblo (Alejandro Fernández Mouján) y Bombardeo a la Plaza de Mayo (Carlos Echeverría)
Fantasmas de la historia (FH)
El film emblemático de esta sección es, en todo sentido, Noticias de la Antigüedad ideológica. Marx - Eisenstein - El Capital, de Alexander Kluge. El título mismo del experimento de Kluge ya da cuenta de la voluntad de desenterrar, de devolver a la vida, de convertir en “noticia” una ideología que muchos consideran pretérita. Por otra parte, el gesto de Kluge de resucitar el ambicioso proyecto de Eisenstein de filmar “El Capital” no hace sino volver a poner en primer plano el fantasma de Marx, para que vuelva a recorrer Europa. A su vez, Béla Bartók parece acechar desde las brumas del paisaje de Transilvania en El réquiem de Bartók, de Jan N. Lorenzen. Sin enunciarlo en voz alta, el film sigue los mismos caminos que alguna vez recorrió el compositor y va encontrando trazas de una identidad histórica y musical más amenazada que nunca, pero aún así dispuesta a resistir en sus sobrevivientes. ¿Y qué es el cine y su historia sino una usina de fantasmas?, parece decir Archipels Nitrate, la película de Claudio Pazienza dedicada a la colección de la Cinematek de Bruselas, un duelo sobre las imágenes que se disuelven en el tiempo y que quizás sólo persistan, como sombras, en el recuerdo. ¿Qué sucede cuando esas imágenes ni siquiera llegaron a existir? El caso de Independencia, de Raya Martin, es muy singular, porque más allá de su increíble belleza formal, se trata de un film que practica una operación cultural muy compleja: retroceder en el tiempo y crear un “documento” fantasma, un film mudo que pueda servir como mito de origen. Film epistolar, compuesto a partir de las cartas que una mujer le envía a un hombre confinado y a quien nunca verá, Los pájaros de Arabia, de David Yon, reconstruye la relación a la distancia entre la pensadora Simone Weil y un refugiado español, Antonio Atarès. Videocartografías: Aida, Palestina habla de otros refugiados, más cercanos en el tiempo y aún vivos, que resisten al estado de sitio que les impone el ejército israelí. Por su parte, Memoria perforada, de la directora jordana Sandra Madi, encuentra un refugio de fantasmas, de viejos combatientes de la primera resistencia palestina, que ahora se reúnen para recordar sus luchas y compartir sus soledades delante de un té de menta.
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