LA OBRA
Para Wesker el mundo es una cocina, tal vez su paso por el oficio le permitió conjugar una presentación realista del trabajo con una intención simbólica: la referencia a los 2000 cubiertos, la coreografía que sugiere en sus indicaciones y la música presente en todas sus obras dan cuenta de esta combinación.
La obra nos describe un día dentro de una cocina, desde su apertura y el encendido de los fogones hasta las horas en que se sirven las cenas, al final de la jornada. La cocina es un lugar donde la gente va y viene y no puede permanecer el tiempo suficiente para comprenderse unos a otros, y las amistades, los amores y las enemistades son olvidadas con la misma rapidez con que se forjan.
Este mundo, un mundo que cabe dentro de una cocina, tiene la estructura básica de la sociedad: la presión sobre las clases trabajadoras y, por ende, la animadversión de éstas hacia aquellos que las explotan. El frenético ritmo de producción en la hora más ardua del día, la hora de la comida, es similar al rendimiento industrial, donde importa la cantidad de producto obtenida y no tanto su calidad. No hay amor que resista a esta presión ni continuidad de vida posible, por eso los hijos de las camareras y de la protagonista no terminan su gestación. Al autor le interesaba más contar la verdad que la realidad. Lo importante para él es que hubiese alguien capaz de decir la verdad. En este caso es Pedro, el protagonista de la historia, quien alza su voz en un acto de rebeldía. Un aviso que el mismo dueño del restaurante es incapaz de comprender, como tan bien lo demuestra su último parlamento: “Este hombre trabaja, come, le doy su plata. ¿Es una buen vida, o no?
¿Qué más quiere usted? Dígame, ¿es que hay algo más para darle?”.
Alicia Zanca
EL AUTOR
Hijo de un matrimonio de trabajadores de origen judío, Arnold Wesker nació en Londres en 1932 y se educó en el Upton House Central School. Fue ebanista, repostero, vendedor de libros, plomero, trabajador rural y comerciante de granos, entre otros oficios. Enrolado en 1950, sus experiencias en la Fuerza Aérea Británica las reelaboraría en su obra Papas fritas y todo lo demás. A edad temprana escribió las piezas teatrales Raíces, La cocina, Sopa de pollo y Hablo de Jerusalén, que el Royal Court Theatre representó bajo la dirección de puestistas como George Devine y William Gaskill. Integrante de la generación de los “jóvenes iracundos”, subyace a sus obras una corriente de crítica política y social, tamizada por su espléndida capacidad de plasmar la verdad vital de sus personajes. La obra de Wesker incluye un total de 44 piezas teatrales, 4 volúmenes de cuentos, 2 de ensayos, una autobiografía, una extensa producción periodística, un libro para niños, varios libros misceláneos y un gran número de guiones para radio, cine y televisión. La inspiración para La cocina le llegó mientras trabajaba en el Bell Hotel de Norwich como repostero. Allí conoció, además, a la que sería su esposa, Dusty. En 2005 publicó su primera novela, llamada Honey, que narra las experiencias de Beatie Bryant, la heroína de su obra Raíces.
Casi un autodidacta, Wesker ha sido reconocido, no obstante, con diversos doctorados honorarios en literatura, en su país y fuera de él. En el año 2006 fue nombrado Caballero “por sus aportes al arte dramático”. En 2008 publicó su primera colección de poesía, All Things Tire of Themselves.
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