LA OBRA
En el mundo de la razón griega, Medea –la otra, la extranjera– es astuta, taimada, doble, certera con su magia para llevar a cabo sus designios, y con esas armas logra vencer a sus enemigos en territorio propio.
Enmascarada en el ultraje del abandono de un amor antes compartido, Medea habla del erotismo del poder.
Sus personajes –como en todas las tragedias griegas– son los que tienen trato con los dioses del Olimpo: héroes, reyes, mujeres e hijos de linajes que sostienen la urdimbre del poder y sus pasiones.
La gran apuesta de Eurípides es que quien soporta esa urdimbre no sólo es mujer (los atenienses ya conocían a Antígona-) sino una bárbara, palabra con que la lengua griega designaba al extranjero.
Esta versión de Medea, respetando la dramaturgia del texto original, ha tratado de recrear con el lenguaje una distancia estética que produzca en el espectador la ilusión de seguir escuchando la voz de Eurípides en una travesía de dos mil quinientos años.

Lucila Pagliai


EL AUTOR

Eurípides nació en la isla ateniense de Salamina hacia 484 a. C. y murió en Macedonia en el 406. Su gran innovación consistió en retratar a sus conciudadanos con lucidez y crudeza: se interesó ante todo por el pensamiento y las experiencias del ser humano ordinario más que por las figuras legendarias del pasado heroico. Encontraron así un lugar en la escena griega temas tales como la sexualidad, la esclavitud o la condición de la mujer. Asimismo, introdujo procedimientos novedosos como el uso de un prólogo explicativo para informar al espectador de sucesos anteriores al comienzo de la obra, la utilización del deus ex machina (aparición inesperada de un dios para facilitar o provocar un desenlace) y la alteración de las leyendas en función de las necesidades de la trama. Se cree que escribió cerca de noventa tragedias, de las que se conservan Alcestes, Medea, Hipólito, Las troyanas, Helena, Orestes, Ifigenia en Áulide, Ifigenia en Táuride, Las bacantes, Andrómaca, Hércules, Hécuba, Las suplicantes, Electra, Ion y Las fenicias, además de un curioso drama satírico, Los cíclopes.